Oye, el cubano que yo conocí...
El cubano que yo conocí
En la Cuba donde viví
Era humilde y social guarachero
Amigo sincero, alegre y jovial
Es su naturaleza, su manera de ser
Son gentes de pueblo, de barrio, de vecinos fraternos
Capaces de compartir el pan y el café
De salir a la calle o en el hogar
A formar tremendo rumbón
Esos son los que se quedaron allá, oye
Pero los que vinieron a la yunai, azúcar
Ahí cambió todo, mi gente
Los que vinieron a la yunai
Dejaron de ser sociales
La envidia y el odio los comió
Ya no se miran, ya no se tratan
Ni se dan la mano, ay qué dolor
Cambian al llegar, no se quieren relacionar
Con sus propios paisanos, vamos
Se envidian, se odian en la calle
No comparten nada como antes
Que pasó con esa alma cubana
Que pasó con esa bondad
Dejaron atrás toda su hermandad
Tumba, tumba, ¡qué tragedia!
Los que vinieron a la yunai, azúcar
Ahí se perdió el corazón
Los que vinieron a la yunai
Dejaron de ser hermanos
La soledad los transformó
Sin pan, sin café, sin vecino
Sin ese rumbón que los hizo hombres
Esa es una salsa, mi gente
La salsa de la verdad
Oye, el cubano que yo conocí...