[female vocals] Ay,
amor,
mírame
a
los
ojos.
Veinte
años,
mi
vida, ¡
qué
bendición!
Empezamos
siendo
unos
niños,
con
sueños
en
la
mano,
caminando
descalzos
por
el
tiempo,
tomados
de
la
mano.
No
teníamos
nada,
solo
la
fe
y
este
querer,
pero
en
tu
mirada
supe
que
contigo
iba
a
vencer.
Crecimos
bajo
el
sol
de
nuestra
tierra
bendecida,
superando
mil
batallas
que
nos
dio
la
vida, ¡
ay
corazón!
Veinte
años
cumplidos,
nuestro
amor
es
un
altar,
con
Dios
como
testigo,
nadie
nos
podrá
separar.
Dos
hijos
son
el
fruto
de
lo
que
hemos
construido,
el
regalo
más
grande
que
el
cielo
nos
ha
concedido. ¡
Ay,
mi
amor,
que
sigan
los
años
de
felicidad! ¡
Esto
es
Bachata,
mami,
pura
lealtad!
Superamos
las
tormentas,
las
noches
de
soledad,
pero
nuestro
amor
fue
el
faro
en
la
oscuridad.
Entre
Santo
Domingo
y
nuestro
hogar,
sembramos,
viendo
a
nuestros
hijos
crecer,
lo
mucho
que
nos
amamos. ¡
Dame
ese
beso!,
que
el
tiempo
no
ha
hecho
más
que
fortalecernos,
este
amor
es
eterno, ¡
tú
eres
mía,
no
lo
olvides,
mi
cielo!
Veinte
años
cumplidos,
nuestro
amor
es
un
altar,
con
Dios
como
testigo,
nadie
nos
podrá
separar.
Dos
hijos
son
el
fruto
de
lo
que
hemos
construido,
el
regalo
más
grande
que
el
cielo
nos
ha
concedido. ¡
Ay,
mi
amor,
que
sigan
los
años
de
felicidad! ¡
Esto
es
Bachata,
mami,
pura
lealtad!
No
fue
fácil
el
camino,
pero
valió
la
pena
cada
instante,
cada
lágrima,
cada
risa,
cada
momento
triunfante.
Nuestros
hijos
son
el
reflejo
de
esta
unión
divina,
y
a
tu
lado
mi
alma
siempre
se
ilumina, ¡
ven!
Ya
no
somos
aquellos
niños,
ahora
somos
historia,
guardando
cada
recuerdo
en
nuestra
propia
memoria.
Gracias
por
no
soltarme,
gracias
por
este
camino,
bendito
sea
el
día
que
unimos
nuestro
destino. ¡
Ay,
señor,
qué
felicidad
tenerte
a
mi
lado!
Veinte
años
cumplidos,
nuestro
amor
es
un
altar,
con
Dios
como
testigo,
nadie
nos
podrá
separar.
Dos
hijos
son
el
fruto
de
lo
que
hemos
construido,
el
regalo
más
grande
que
el
cielo
nos
ha
concedido. ¡
Ay,
mi
amor,
que
sigan
los
años
de
felicidad! ¡
Esto
es
Bachata,
mami,
pura
lealtad!
Veinte
años,
y
los
que
faltan,
mi
vida.
Dios
nos
cuide
siempre,
amor. ¡
Ay,
mi
corazón,
qué
orgullo
ser
tuya! ¡
Hasta
la
eternidad!