¡Oh, Elvis!
El eco de tu voz aún brilla en el viento.
Con tu guitarra y tu traje de luz,
cambiaste el mundo de norte a sur.
El escenario era tu gran altar,
nadie en la tierra te podrá igualar.
Hoy la filarmónica llora por ti,
un canto eterno que no tiene fin.
¡Elvis, el Rey, por siempre vivirás!
En nuestros corazones tu fuego dejarás.
Con gran cariño y profunda admiración,
grita la tierra tu eterna canción.
¡Oh, el rey del rock, nunca te irás!
Coros de Londres elevan su voz,
un homenaje con alma y con Dios.
Tu rebeldía, tu gracia, tu fe,
marcaron el ritmo que nunca se fue.
Aunque el silencio intente reinar,
tu melodía no va a terminar.
¡Elvis, el Rey, por siempre vivirás!
En nuestros corazones tu fuego dejarás.
Con gran cariño y profunda admiración,
grita la tierra tu eterna canción.
¡Oh, el rey del rock, nunca te irás!
¡Larga vida al Rey!
Elvis, por siempre...
¡Sí!