¡Vaya!
Para el viejo querido, sí.
¡Oye cómo suena el tres!
Dímelo, papá.
Con tus manos de trabajo y tu frente tan serena,
me enseñaste que la vida se camina sin cadena.
Tu palabra es mi norte, tu consejo mi bandera,
un orgullo que yo llevo por el mundo donde quiera.
¡Eso es, asere!
Mi ejemplo eres tú, papá, el camino y la verdad,
con tu humilde caminar, me enseñaste a respetar.
Mi ejemplo eres tú, papá, la luz de mi caminar,
con tu tumba'o y tu bondad, nunca te voy a olvidar.
Tantas noches de desvelo, tanto esfuerzo y sacrificio,
construyendo para el hijo un futuro sin prejuicio.
De tu mano conocí la nobleza de la gente,
y hoy te canto con el alma, bien alegre y de frente.
¡Sabor!
Mi ejemplo eres tú, papá, el camino y la verdad,
con tu humilde caminar, me enseñaste a respetar.
Mi ejemplo eres tú, papá, la luz de mi caminar,
con tu tumba'o y tu bondad, nunca te voy a olvidar.
¡Para ti, mi viejo!
Siempre firme, siempre luz.
¡Te quiero, papá!
Sí, señor.