[male
vocals] (
Salsa
beat
intensifies
with
soaring
violins
and
sharp
brass
section) ¡
Oye,
Nueva
York!
Ciudad
de
luces
frías.
Donde
el
asfalto
guarda
secretos
de
ayer. ¡
Salsa
brava,
mi
gente!
Nueva
York,
ciudad
gigante
de
metal
y
de
cristal
donde
los
hombres
vienen
a
pagar
las
culpas
que
en
su
tierra
no
se
cobran.
Aquí
el
frío
te
cala
hasta
el
alma
y
el
viento
te
llama
por
tu
nombre,
caminando
entre
rascacielos
buscando
el
destino
que
se
perdió
en
el
mapa.
Llegamos
con
sueños
cargados
en
maletas
viejas
de
cartón,
sabemos
que
el
precio
es
alto,
viviendo
en
un
juego
de
gran
ilusión.
Donde
los
hombres
aprenden
a
llorar
por
amor,
en
esta
jungla
de
cemento
que
no
conoce
el
calor.
Prefiero
ser
cola
de
ratón
allá
en
mi
tierra
soñada,
que
cabeza
de
león
en
Nueva
York,
sintiendo
mi
alma
cansada. (¡
Salsa! ¡
Y
suena
la
orquesta!)
Donde
fuiste
un
rey
entre
reyes,
allá
donde
el
sol
siempre
brilla,
aquí
eres
uno
más
en
la
fila,
peleando
por
una
sencilla
semilla.
Las
noches
son
largas,
las
luces
no
dejan
ver
las
estrellas
del
sur,
y
el
eco
de
un
bolero
olvidado
se
pierde
bajo
el
cielo
de
tul.
Trabajo
constante,
los
años
se
escapan
sin
darnos
aviso
ni
espera,
solamente
el
recuerdo
nos
queda
de
aquella
lejana
y
eterna
primavera.
Donde
los
hombres
aprenden
a
llorar
por
amor,
en
esta
jungla
de
cemento
que
no
conoce
el
calor.
Prefiero
ser
cola
de
ratón
allá
en
mi
tierra
soñada,
que
cabeza
de
león
en
Nueva
York,
sintiendo
mi
alma
cansada. (
Orchestral
breakdown
with
soaring
strings
and
rhythmic
piano
montuno)
La
nostalgia
es
un
peso
que
llevamos
en
la
espalda,
cada
paso
que
damos,
la
memoria
nos
respalda. ¿
Para
qué
el
oro
si
el
pecho
está
vacío
y
frío? ¿
Para
qué
el
trono
si
el
río
no
es
el
mío? ¡
Ay,
mi
tierra,
cómo
te
extraño!
El
neón
parpadea
marcando
el
tiempo
que
ya
no
podemos
recuperar,
la
orquesta
filarmónica
toca
la
pena
de
quien
se
atrevió
a
cruzar.
No
es
desprecio
a
la
gloria,
es
el
valor
de
la
raíz
que
se
queda,
donde
el
abrazo
es
sincero
y
no
hay
fachada
que
nunca
se
enreda.
Seguimos
luchando,
el
ritmo
no
para,
la
clave
nos
marca
la
vida,
pero
en
el
fondo
del
alma,
llevamos
la
herida
de
la
despedida.
Donde
los
hombres
aprenden
a
llorar
por
amor,
en
esta
jungla
de
cemento
que
no
conoce
el
calor.
Prefiero
ser
cola
de
ratón
allá
en
mi
tierra
soñada,
que
cabeza
de
león
en
Nueva
York,
sintiendo
mi
alma
cansada.
Nueva
York,
gigante
de
hierro,
me
diste
la
fuerza
pero
me
quitaste
el
calor.
Prefiero
mi
tierra,
prefiero
mi
gente. ¡
Salsa,
hasta
la
muerte! (
Violin
solo
fades
into
the
steady
salsa
beat) ¡
Se
acabó,
Nueva
York!